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MOMENTO DE INICIO O EXPLORACIÓN
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GUÍA # 2 –
PERÍODO 2
¿Qué es
realidad?
¿Qué es
realismo?
¿Qué es
magia?
¿Qué es
mágico?
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DIMENSIÓN COGNITIVA – MOMENTO DE ESTRUTURACIÓN
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EL REALISMO
En las últimas décadas del siglo XIX se advierte en
Hispanoamérica gran rapidez en la asimilación y aclimatación de las modas y costumbres
europeas. Se sigue casi al día el teatro, la novela y la poesía de: Francia,
España, Inglaterra, Alemania e Italia; se remedan y copian todos esos géneros
impregnándoles un sello propio.
El realismo surge después de la revolución francesa
de 1848.
Manifiesta una reacción contra el
idealismo romántico y expresa el gusto por la democracia, más
contrariamente a lo que su inclinación social sugiere, no produce un estilo
arquitectónico propio y se expresa escasamente en una escultura crítica o social.
Características
El arte realista propone una mirada centrada en el ser humano y en
su existencia cotidiana, dándole
la espalda a los temas mitológicos, religiosos, fantásticos y oníricos,
prefiriendo en cambio la denuncia social y política. Esto condujo a técnicas
pictóricas que aspiraban a la objetividad: la reproducción casi fotográfica de
lo observado, o las largas y minuciosas descripciones literarias que procuraban
agotar lo observable a través de palabras.
Los personajes y las escenas predilectas del realismo fueron
siempre las más mundanas, protagonizadas
generalmente por el pueblo llano, cuando no por las clases
desposeídas, que eran representadas en su mayor fidelidad, asumiendo el arte
como un vehículo para captar la vida real de los de abajo: el campesinado, las
nacientes clases obreras, etc.
Mucho de lo que realismo fue en pintura, sirvió para el
surgimiento posterior del impresionismo, y sus principios fueron llevados aún más allá por el naturalismo
venidero, en sus numerosas acepciones y vertientes.
Los Temas
Principalmente están derivados de la mentalidad burguesa: el
poder, el dinero, la influencia social o las cuestiones políticas del momento.
Reflejan los cambios y tensiones sociales, aparecen proletarios,
mendigos, políticos y la clase media.
Realismo
literario

REALISMO COLOMBIANO
El Realismo comienza a manifestarse en
Colombia hacia 1880, es decir, cuando se organizan las repúblicas, se dan las
guerras civiles de fin de siglo y la separación de Panamá. En el orden económico, se inscribe el paso del semifeudalismo al capitalismo; se
resquebraja el sistema patriarcal; sobreviven las inmigraciones.
Los realistas, en vez de interesarse en
describir tipos y costumbres regionales, dan preferencia a los problemas
sociales del hombre medio, en torno a los cuales gira la narrativa. La motivación
deja de ser el amor, que se convierte en una pasión más, entre otras. La pasión
por el dinero, por el bienestar personal, por el éxito en el mundo de los
negocios, es lo que motiva a los personajes de los novelistas de esta
tendencia.
CARACTERÍSTICAS:
Ø Su prosa
es sencilla, fácil de entender.
Ø Se
documenta en la realidad.
Ø Uso de la
crónica.
Ø Hace
historia del presente.
Ø Busca la
objetividad fotográfica.
Ø Describe
a los personajes física y psíquicamente.
Ø Busca
cambiar la sociedad, la imposición social.
AUTORES:
Ø Tomás
Carrasquilla (1858-1940), narrador colombiano. Desempeñó cargos públicos de
modesto alcance y, salvo alguna incursión a la capital, Bogotá, siempre vivió
en Santo Domingo o Medellín, en la provincia de Antioquía. Polemizó con el
modernismo, defendiendo la literatura del realismo y el costumbrismo, aunque
excediendo los marcos de la herencia del siglo XIX y buscando unas
formulaciones artísticas más elaboradas y depuradas que las de sus antecesores.
La invalidez no le impidió desarrollar una activa vida literaria en reuniones y
tertulias de su medio local.
Sus
obras: La Marquesa de Yolombó; Frutos de mi tierra.
Ø José
Eustasio Rivera (1889 – 1928). Fue abogado y diplomático. Su obra: La Vorágine.
Ø Eduardo
Caballero Calderón (1910 – 1993). Sus obras: El Cristo de espaldas; Siervo sin
tierra.
Autores y representantes del realismo
Algunos importantes representantes de esta
tendencia en las diversas disciplinas artísticas son:
Pintura.
ü Los
franceses Gustave Courbet (1819-1877)
ü Thomas
Couture (1815-1879),
ü Jean-Francois
Millet (1814-1875),
ü Jules
Breton (1827-1906),
ü así como
otros muchos representantes de Inglaterra, Alemania, Italia y Estados Unidos
mayormente.
Escultura.
ü Los
franceses Auguste Rodin (1840-1917),
ü
Honoré Daumier (1808-1879)
ü
Jean-Baptiste Carpeaux (1827-1875),
ü Así como
el belga Constantin Meunier (1831-1905) y el italiano Medardo Rosso
(1858-1928).
Literatura.
ü Los
franceses Honoré de Balzac (1799-1850),
ü Stendhal
(1783-1842)
ü Gustave
Flaubert (1821-1880);
ü el inglés
Charles Dickens (1812-1870);
ü el
español Benito Pérez Galdós (1843-1920)
ü y los
rusos Fiódor Dostoievski (1821-1881)
ü fundador
de la novela psicológica, y León Tolstoi (1828-1910).
Realismo
mágico

El realismo mágico es una escuela literaria
hispanoamericana del siglo XX, cuyo principal exponente es el autor colombiano
Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura. Esta tendencia
apuesta por la representación realista de eventos extraños y maravillosos, que
sin embargo producen poca o ninguna sorpresa en el universo ficcional de la
obra. Es decir, se trata del abordaje cotidiano y objetivo de eventos
fantásticos.
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DIMENSIÓN PROCEDIMENTAL – MOMENTO DE PRÁCTICA O EJECUCIÓN
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ACTIVIDADES
Actividad # 1.
Lee el texto y responde:

Había una vez una banda
de loros que vivía en el monte.
De mañana temprano iban
a comer choclos a la chacra, y de tarde comían naranjas. Hacían gran barullo
con sus gritos, y tenían siempre un loro de centinela en los árboles más altos,
para ver si venía alguien.
Los loros son tan
dañinos como la langosta, porque abren los choclos para picotearlos, los
cuales, después, se pudren con la lluvia. Y como al mismo tiempo los loros son
ricos para comer guisados, los peones los cazaban a tiros.
Un día un hombre bajó de
un tiro a un loro centinela, el que cayó herido y peleó un buen rato antes de
dejarse agarrar. El peón lo llevó a la casa, para los hijos del patrón, y los
chicos lo curaron porque no tenía más que un ala rota. El loro se curó muy
bien, y se amansó completamente. Se llamaba Pedrito. Aprendió a dar la pata; le
gustaba estar en el hombro de las personas y con el pico les hacía cosquillas
en la oreja.
Vivía suelto y pasaba
casi todo el día en los naranjos y eucaliptos del jardín. Le gustaba también
burlarse de las gallinas. A las cuatro o cinco de la tarde, que era la hora en
que tomaban el té en la casa, el loro entraba también en el comedor, y se subía
con el pico y las patas por el mantel, a comer pan mojado en leche. Tenía
locura por el té con leche.
Tanto se daba Pedrito
con los chicos y tantas cosas le decían las criaturas, que el loro aprendió a
hablar. Decía: «¡Buen día, lorito!…»«¡Rica la papa!…» «¡Papa para Pedrito!…»
Decía otras cosas más que no se pueden decir, porque los loros, como los
chicos, aprenden con gran facilidad malas palabras.
Cuando llovía, Pedrito
se encrespaba y se contaba a sí mismo una porción de cosas, muy bajito. Cuando
el tiempo se componía, volaba entonces gritando como un loco.
Era, como se ve, un loro
bien feliz, que además de ser libre, como lo desean todos los pájaros, tenía también,
como las personas ricas, su five o’clock tea.
Ahora bien: en medio de
esta felicidad, sucedió que una tarde de lluvia salió por fin el sol después de
cinco días de temporal, y Pedrito se puso a volar gritando:
–¡Qué lindo día,
lorito!… ¡Rica, papa!… ¡La pata, Pedrito! –-y no volaba lejos, hasta que vio
debajo de él, muy abajo, el río Paraná, que parecía una lejana y ancha cinta
blanca. Y siguió, siguió volando, hasta que se asentó por fin en un árbol a
descansar.
Y he aquí que de pronto
vio brillar en el suelo, a través de las ramas, dos luces verdes, como enormes
bichos de luz.
–¿Qué será? –se dijo el
loro–. ¡Rica, papa!, ¿Que será eso? ¡Buen día, Pedrito!…
El loro hablaba siempre
así, como todos los loros, mezclando las palabras sin ton ni son, y a veces
costaba entenderlo. Y como era muy curioso, fue bajando de rama en rama, hasta
acercarse. Entonces vio que aquellas dos luces verdes eran los ojos de un tigre
que estaba agachado, mirándolo fijamente.
Pero Pedrito estaba tan
contento con el lindo día, que no tuvo ningún miedo.
–¡Buen día, tigre! –le
dijo–. ¡La pata, Pedrito!
Y el tigre, con esa voz
terriblemente ronca que tiene, le respondió:
–-¡Bu-en día!
–¡Buen día, tigre!
–repitió el loro–. ¡Rica papa!… ¡rica, papa!… ¡rica, papa!…
Y decía tantas veces
«¡rica papa!» porque ya eran las cuatro de la tarde, y tenía muchas ganas de
tomar té con leche. El loro se había olvidado de que los bichos del monte no
toman té con leche, y por esto lo convidó al tigre.
–¡Rico té con leche! –le
dijo–. ¡Buen día, Pedrito!… ¿Quieres tomar té con leche conmigo, amigo tigre?
Pero el tigre se puso
furioso porque creyó que el loro se reía de él, y además, como tenía a su vez
hambre, se quiso comer al pájaro hablador. Así que le contestó:
—¡Bue-no! ¡Acérca-te un
po-co que soy sor-do!
El tigre no era sordo;
lo que quería era que Pedrito se acercara mucho para agarrarlo de un zarpazo.
Pero el loro no pensaba sino en el gusto que tendrían en la casa cuando él se
presentara a tomar té con leche con aquel magnífico amigo. Y voló hasta otra
rama más cerca del suelo.
–¡Rica, papa, en casa!
–repitió gritando cuanto podía.
–-¡Más cer-ca! ¡No
oi-go! -respondió el tigre con su voz ronca.
El loro se acercó un
poco más y dijo:
–¡Rico, té con leche!
–-¡Más cer-ca to-da-vía!
–repitió el tigre.
El pobre loro se acercó
aún más, y en ese momento el tigre dio un terrible salto, tan alto como una
casa, y alcanzó con la punta de las uñas a Pedrito. No alcanzó a matarlo, pero
le arrancó todas las plumas del lomo y la cola entera. No le quedó una sola pluma
en la cola.
–¡Toma! –rugió el
tigre–. Anda a tomar té con leche…
El loro, gritando de
dolor y de miedo, se fue volando, pero no podía volar bien, porque le faltaba
la cola que es como el timón de los pájaros. Volaba cayéndose en el aire de un
lado para otro, y todos los pájaros que lo encontraban se alejaban asustados de
aquel bicho raro.
Por fin pudo llegar a la
casa, y lo primero que hizo fue mirarse en el espejo de la cocinera. ¡Pobre
Pedrito! Era el pájaro más raro y más feo que puede darse, todo pelado, todo
rabón, y temblando de frío. ¿Cómo iba a presentarse en el comedor, con esa
figura? Voló entonces hasta el hueco que había en el tronco de un eucalipto y
que era como una cueva, y se escondió en el fondo, tiritando de frío y de
vergüenza.
Pero entretanto, en el
comedor todos extrañaban su ausencia:
–¿Dónde estará Pedrito?
–decían.
Y llamaban:
–¡Pedrito! ¡Rica, papa,
Pedrito! ¡Té con leche, Pedrito!
Pero Pedrito no se movía
de su cueva, ni respondía nada, mudo y quieto. Lo buscaron por todas partes,
pero el loro no apareció. Todos creyeron entonces que Pedrito había muerto, y
los chicos se echaron a llorar.
Todas las tardes, a la
hora del té, se acordaban siempre del loro, y recordaban también cuánto le
gustaba comer pan mojado en té con leche. ¡Pobre Pedrito! Nunca más lo verían
porque había muerto.
Pero Pedrito no había
muerto, sino que continuaba en su cueva sin dejarse ver por nadie, porque
sentía mucha vergüenza de verse pelado como un ratón. De noche bajaba a comer y
subía enseguida. De madrugada descendía de nuevo, muy ligero, e iba a mirarse
en el espejo de la cocinera, siempre muy triste porque las plumas tardaban
mucho en crecer.
Hasta que por fin un
día, o una tarde, la familia sentada a la mesa a la hora del té vio entrar a
Pedrito muy tranquilo, balanceándose como si nada hubiera pasado. Todos se
querían morir, morir de gusto cuando lo vieron bien vivo y con lindísimas
plumas.
–¡Pedrito, lorito! –le
decían–. ¡Qué te pasó, Pedrito! ¡Qué plumas brillantes que tiene el lorito!
Pero no sabían que eran
plumas nuevas, y Pedrito, muy serio, no decía tampoco una palabra. No hacía
sino comer pan mojado en té con leche. Pero lo que es hablar, ni una sola
palabra.
Por eso, el dueño de
casa se sorprendió mucho cuando a la mañana siguiente el loro fue volando a
pararse en su hombro, charlando como un loco. En dos minutos le contó lo que le
había pasado: un paseo al Paraguay, su encuentro con el tigre, y lo demás; y
concluía cada evento, cantando:
–¡Ni una pluma en la
cola de Pedrito! ¡Ni una pluma! ¡Ni una pluma!
Y lo invitó a ir a cazar
al tigre entre los dos.
El dueño de la casa, que
precisamente iba en ese momento a comprar una piel de tigre que le hacía falta
para la estufa, quedó muy contento de poderla tener gratis. Y volviendo a
entrar en la casa para tomar la escopeta, emprendió junto con Pedrito el viaje
al Paraguay. Convinieron en que cuando Pedrito viera al tigre, lo distraería
charlando, para que el hombre pudiera acercarse despacito con la escopeta.
Y así pasó. El loro,
sentado en una rama del árbol, charlaba y charlaba, mirando al mismo tiempo a
todos lados, para ver si veía al tigre. Y por fin sintió un ruido de ramas
partidas, y vio de repente debajo del árbol dos luces verdes fijas en él: eran
los ojos del tigre.
Entonces el loro se puso
a gritar:
–-¡Lindo día!… ¡Rica,
papa!… ¡Rico té con leche!… ¿Quieres té con leche?…
El tigre enojadísimo al
reconocer a aquel loro pelado que él creía haber muerto, y que tenía otra vez
lindísimas plumas, juró que esa vez no se le escaparía, y de sus ojos brotaron
dos rayos de ira cuando respondió con su voz ronca:
–-¡Acér-ca-te más! ¡Soy
sor-do!
El loro voló a otra rama
más próxima, siempre charlando:
–¡Rico, pan con leche!…
¡ESTÁ AL PIE DE ESTE ÁRBOL!…
Al oír estas últimas
palabras, el tigre lanzó un rugido y se levantó de un salto.
–-¿Con quién estás
hablando? —bramó–. ¿A quién le has dicho que estoy al pie de este árbol?
–¡A nadie, a nadie!
–gritó el loro–. ¡Buen día, Pedrito!… ¡La pata, lorito!…
Y seguía charlando y
saltando de rama en rama, y acercándose. Pero él había dicho: está al pie de
este árbol para avisarle al hombre, que se iba arrimando bien agachado y con la
escopeta al hombro.
Y llegó un momento en
que el loro no pudo acercarse más, porque si no, caía en la boca del tigre, y
entonces gritó:
–¡Rica, papa!…
¡ATENCIÓN!
–-Más cer-ca aún! –rugió
el tigre, agachándose para saltar.
–¡Rico, té con leche!…
¡CUIDADO, VA A SALTAR!
Y el tigre saltó, en
efecto. Dio un enorme salto, que el loro evitó lanzándose al mismo tiempo como
una flecha en el aire. Pero también en ese mismo instante el hombre, que tenía
el cañón de la escopeta recostado contra un tronco para hacer bien la puntería,
apretó el gatillo, y nueve balines del tamaño de un garbanzo cada uno entraron
como un rayo en el corazón del tigre, que lanzando un bramido que hizo temblar
el monte entero, cayó muerto.
Pero el loro, ¡qué
gritos de alegría daba! Estaba loco de contento, porque se había vengado -¡y
bien vengado!- del feísimo animal que le había sacado las plumas!
El hombre estaba también
muy contento, porque matar a un tigre es cosa difícil, y, además, tenía la piel
para la estufa del comedor.
Cuando llegaron a la
casa, todos supieron por qué Pedrito había estado tanto tiempo oculto en el
hueco del árbol, y todos lo felicitaron por la hazaña que había hecho.
Vivieron en adelante muy
contentos. Pero el loro no se olvidaba de lo que le había hecho el tigre, y
todas las tardes, cuando entraba en el comedor para tomar el té, se acercaba
siempre a la piel del tigre, tendida delante de la estufa, y lo invitaba a
tomar té con leche.
–¡Rica, papa!… –le
decía–. ¿Quieres té con leche?… ¡La papa para el tigre!
Y todos se morían de
risa. Y Pedrito también.
Horacio Quiroga (Salto,
Uruguay, 1878 – Buenos Aires, Argentina, 1937)
FIN
Horacio Silvestre Quiroga Corteza (Salto, Uruguay, 31 de
diciembre de 1878 - Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937), cuentista,
dramaturgo y poeta uruguayo-argentino. Fue el maestro del cuento
latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista. Sus relatos breves,
que a menudo retratan a la naturaleza como enemiga del ser humano bajo rasgos
temibles y horrorosos, le valieron ser comparado con el estadounidense Edgar
Allan Poe
Preguntas:
1.
Entre las
siguientes opciones, ¿cuál es la que define el Loro Pelado como un texto
narrativo?
a)
Que el personaje
sea un animal
b)
Que es narrado en
tercera persona
c)
La introducción de diálogos
d)
La secuencia de los
hechos relatados
2.
Responde. ¿Por
cuál de las siguientes razones pedrito dejó la vida salvaje se convirtió en un animal doméstico?
a)
Porque lo cazaron
para convertirlo en mascota
b)
Porque una familia
lo curó lo alimentó
c)
Porque los humanos
lo salvaron de un tigre
d)
Porque descubrieron
que podía hablar
3.
Teniendo en
cuenta la problemática que Horacio Quiroga plantea en cuento, escribe un párrafo
en el que expongas:
a)
Una reflexión sobre
la domesticación de un animal salvaje
b)
Tu posición
respecto a cambiar el hábitat de un animal.
4.
¿Crees que
domesticar un animal es una forma de acelerar su evolución? ¿por qué?
5. ¿Es bueno para los animales como los loros o los
micos abandonar su hábitat silvestre para convivir con los humanos?
Actividad # 2.
Investiga las siguientes preguntas:
1.
¿Por qué se
caracteriza el realismo?
2.
¿En qué siglo y
aproximadamente en qué años se desarrolla el realismo?
3.
¿Quién propone el término
“realismo” y por qué?
4.
En arte, ¿Qué
significaba el realismo?
5.
¿Por qué se
caracteriza el realismo social, y quien lo representa?
6.
¿Qué línea
intentan seguir los escritores realistas
Actividad # 3.
1.
Lee estos
fragmentos de novelas de Gabriel García Márquez y di si cada uno te parece un
episodio: ¿real o imaginario? ¿verosímil o inverosímil?
![Rectángulo redondeado: Una tía de Úrsula, [...], tuvo un hijo que pasó toda la vida con unos pantalones englobados y flojos, y que murió desangrado después de haber vivido cuarenta y dos años en el más puro estado de virginidad, porque nació y creció con una cola cartilaginosa en forma de tirabuzón y con una escobilla de pelos en la punta. Una cola de cerdo que no se dejó ver nunca de ninguna mujer, y que le costó la vida cuando un carnicero amigo le hizo el favor de cortársela...
Cien años de soledad](file:///C:/Users/Usuario/AppData/Local/Temp/msohtmlclip1/01/clip_image009.png)
![Rectángulo redondeado: ...entró el egregio general de división Rodrigo de Aguilar en bandeja de plata, puesto cuan largo fue sobre una guarnición de coliflores y laureles, macerado con especias, dorado al horno, [...], catorce libras de medallas en el pecho y una ramita de perejil en la boca, listo para ser servido en banquete de compañeros ante la petrificación de horror de los invitados.
El otoño del patriarca](file:///C:/Users/Usuario/AppData/Local/Temp/msohtmlclip1/01/clip_image010.png)

2.
Lee el primer párrafo del artículo "Literatura y realidad":
a) ¿A quién crees que se refiere el autor con las palabras nuestra y nosotros?
b) Rellena el siguiente cuadro:
|
|
Lector
europeo
|
Caribe
|
|
Río
|
Danubio
|
|
|
Tempestad,
lluvia
|
|
5 meses
|
3.
Estas palabras
aparecen en el texto. ¿Sabes qué significan? Puedes utilizar el diccionario
para averiguarlo. Comprueba si es correcto en la puesta en común con el resto
de la clase.

4.
Elige ocho de las
palabras del ejercicio anterior y escribe una frase con cada una.
5.
A continuación,
haz una primera lectura del artículo, subraya las palabras que no conoces.
Después en grupos de tres trabajamos el vocabulario, intercambiando
información, sugerencias e infiriendo el significado con ayuda del contexto.
Puesta en común con toda la clase. El profesor/a aclarará las dudas.
6.
Vuelve a leer el
artículo y escribe cada palabra del recuadro del ejercicio 3 en su lugar.
Cuidado: puede que tengas que cambiar la forma.
7.
Haz una lista con
los ejemplos que relata García Márquez que demuestran que la realidad supera la
ficción (por ejemplo: el arroyo con agua hirviendo donde se hacían huevos
duros)
8.
Responde a estas
preguntas y comparte tus opiniones con tus compañeros:
a) ¿Qué te parece más increíble: las anécdotas que
cuenta en el artículo o los episodios de sus novelas?
b) La literatura de Gabriel García Márquez entra
dentro del movimiento llamado realismo mágico o lo real maravilloso. ¿Puedes
explicar ahora por qué se le llama así?

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