sábado, 2 de mayo de 2020

EL REALISMO Y EL REALISMO MÁGICO



MOMENTO DE INICIO O EXPLORACIÓN

GUÍA # 2 – PERÍODO 2
¿Qué es realidad?
¿Qué es realismo?
¿Qué es magia?
¿Qué es mágico?

DIMENSIÓN COGNITIVA – MOMENTO DE ESTRUTURACIÓN

EL  REALISMO
En las últimas décadas del siglo XIX se advierte en Hispanoamérica gran rapidez en la asimilación y aclimatación de las modas y costumbres europeas. Se sigue casi al día el teatro, la novela y la poesía de: Francia, España, Inglaterra, Alemania e Italia; se remedan y copian todos esos géneros impregnándoles un sello propio.
El realismo surge después de la revolución francesa de 1848.
Manifiesta una reacción contra el idealismo romántico y expresa el gusto por la democracia, más contrariamente a lo que su inclinación social sugiere, no produce un estilo arquitectónico propio y se expresa escasamente en una escultura crítica o social.

Características
El arte realista propone una mirada centrada en el ser humano y en su existencia cotidiana, dándole la espalda a los temas mitológicos, religiosos, fantásticos y oníricos, prefiriendo en cambio la denuncia social y política. Esto condujo a técnicas pictóricas que aspiraban a la objetividad: la reproducción casi fotográfica de lo observado, o las largas y minuciosas descripciones literarias que procuraban agotar lo observable a través de palabras.
Los personajes y las escenas predilectas del realismo fueron siempre las más mundanas, protagonizadas generalmente por el pueblo llano, cuando no por las clases desposeídas, que eran representadas en su mayor fidelidad, asumiendo el arte como un vehículo para captar la vida real de los de abajo: el campesinado, las nacientes clases obreras, etc.
Mucho de lo que realismo fue en pintura, sirvió para el surgimiento posterior del impresionismo, y sus principios fueron llevados aún más allá por el naturalismo venidero, en sus numerosas acepciones y vertientes.
Los Temas
Principalmente están derivados de la mentalidad burguesa: el poder, el dinero, la influencia social o las cuestiones políticas del momento.
Reflejan los cambios y tensiones sociales, aparecen proletarios, mendigos, políticos y la clase media.

Realismo literario


REALISMO COLOMBIANO

El Realismo comienza a manifestarse en Colombia hacia 1880, es decir, cuando se organizan las repúblicas, se dan las guerras civiles de fin de siglo y la separación de Panamá.  En el orden económico, se inscribe  el paso del semifeudalismo al capitalismo; se resquebraja el sistema patriarcal; sobreviven las inmigraciones.

Los realistas, en vez de interesarse en describir tipos y costumbres regionales, dan preferencia a los problemas sociales del hombre medio, en torno a los cuales gira la narrativa. La motivación deja de ser el amor, que se convierte en una pasión más, entre otras. La pasión por el dinero, por el bienestar personal, por el éxito en el mundo de los negocios, es lo que motiva a los personajes de los novelistas de esta tendencia.

CARACTERÍSTICAS:

Ø  Su prosa es sencilla, fácil de entender.
Ø  Se documenta en la realidad.
Ø  Uso de la crónica.
Ø  Hace historia del presente.
Ø  Busca la objetividad fotográfica.
Ø  Describe a los personajes física y psíquicamente.
Ø  Busca cambiar la sociedad, la imposición social.

AUTORES:                         

Ø  Tomás Carrasquilla (1858-1940), narrador colombiano. Desempeñó cargos públicos de modesto alcance y, salvo alguna incursión a la capital, Bogotá, siempre vivió en Santo Domingo o Medellín, en la provincia de Antioquía. Polemizó con el modernismo, defendiendo la literatura del realismo y el costumbrismo, aunque excediendo los marcos de la herencia del siglo XIX y buscando unas formulaciones artísticas más elaboradas y depuradas que las de sus antecesores. La invalidez no le impidió desarrollar una activa vida literaria en reuniones y tertulias de su medio local.
Sus obras: La Marquesa de Yolombó; Frutos de mi tierra.

Ø  José Eustasio Rivera (1889 – 1928). Fue abogado y diplomático. Su obra: La Vorágine.

Ø  Eduardo Caballero Calderón (1910 – 1993). Sus obras: El Cristo de espaldas; Siervo sin tierra.

Autores y representantes del realismo

Algunos importantes representantes de esta tendencia en las diversas disciplinas artísticas son:

Pintura.
ü  Los franceses Gustave Courbet (1819-1877)
ü  Thomas Couture (1815-1879),
ü  Jean-Francois Millet (1814-1875),
ü  Jules Breton (1827-1906),
ü  así como otros muchos representantes de Inglaterra, Alemania, Italia y Estados Unidos mayormente.

Escultura.
ü  Los franceses Auguste Rodin (1840-1917),
ü  Honoré Daumier (1808-1879)
ü  Jean-Baptiste Carpeaux (1827-1875),
ü  Así como el belga Constantin Meunier (1831-1905) y el italiano Medardo Rosso (1858-1928).

Literatura.
ü  Los franceses Honoré de Balzac (1799-1850),
ü  Stendhal (1783-1842)
ü  Gustave Flaubert (1821-1880);
ü  el inglés Charles Dickens (1812-1870);
ü  el español Benito Pérez Galdós (1843-1920)
ü  y los rusos Fiódor Dostoievski (1821-1881)
ü  fundador de la novela psicológica, y León Tolstoi (1828-1910).












Realismo mágico


El realismo mágico es una escuela literaria hispanoamericana del siglo XX, cuyo principal exponente es el autor colombiano Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura. Esta tendencia apuesta por la representación realista de eventos extraños y maravillosos, que sin embargo producen poca o ninguna sorpresa en el universo ficcional de la obra. Es decir, se trata del abordaje cotidiano y objetivo de eventos fantásticos.
 







 

 

 

 

DIMENSIÓN PROCEDIMENTAL – MOMENTO DE PRÁCTICA O EJECUCIÓN

ACTIVIDADES
Actividad # 1.
Lee el texto y responde:
El loro pelado (Cuentos De La Selva / Jungle Stories): Amazon.es ...
Había una vez una banda de loros que vivía en el monte.
De mañana temprano iban a comer choclos a la chacra, y de tarde comían naranjas. Hacían gran barullo con sus gritos, y tenían siempre un loro de centinela en los árboles más altos, para ver si venía alguien.
Los loros son tan dañinos como la langosta, porque abren los choclos para picotearlos, los cuales, después, se pudren con la lluvia. Y como al mismo tiempo los loros son ricos para comer guisados, los peones los cazaban a tiros.
Un día un hombre bajó de un tiro a un loro centinela, el que cayó herido y peleó un buen rato antes de dejarse agarrar. El peón lo llevó a la casa, para los hijos del patrón, y los chicos lo curaron porque no tenía más que un ala rota. El loro se curó muy bien, y se amansó completamente. Se llamaba Pedrito. Aprendió a dar la pata; le gustaba estar en el hombro de las personas y con el pico les hacía cosquillas en la oreja.
Vivía suelto y pasaba casi todo el día en los naranjos y eucaliptos del jardín. Le gustaba también burlarse de las gallinas. A las cuatro o cinco de la tarde, que era la hora en que tomaban el té en la casa, el loro entraba también en el comedor, y se subía con el pico y las patas por el mantel, a comer pan mojado en leche. Tenía locura por el té con leche.
Tanto se daba Pedrito con los chicos y tantas cosas le decían las criaturas, que el loro aprendió a hablar. Decía: «¡Buen día, lorito!…»«¡Rica la papa!…» «¡Papa para Pedrito!…» Decía otras cosas más que no se pueden decir, porque los loros, como los chicos, aprenden con gran facilidad malas palabras.
Cuando llovía, Pedrito se encrespaba y se contaba a sí mismo una porción de cosas, muy bajito. Cuando el tiempo se componía, volaba entonces gritando como un loco.
Era, como se ve, un loro bien feliz, que además de ser libre, como lo desean todos los pájaros, tenía también, como las personas ricas, su five o’clock tea.
Ahora bien: en medio de esta felicidad, sucedió que una tarde de lluvia salió por fin el sol después de cinco días de temporal, y Pedrito se puso a volar gritando:
–¡Qué lindo día, lorito!… ¡Rica, papa!… ¡La pata, Pedrito! –-y no volaba lejos, hasta que vio debajo de él, muy abajo, el río Paraná, que parecía una lejana y ancha cinta blanca. Y siguió, siguió volando, hasta que se asentó por fin en un árbol a descansar.
Y he aquí que de pronto vio brillar en el suelo, a través de las ramas, dos luces verdes, como enormes bichos de luz.
–¿Qué será? –se dijo el loro–. ¡Rica, papa!, ¿Que será eso? ¡Buen día, Pedrito!…
El loro hablaba siempre así, como todos los loros, mezclando las palabras sin ton ni son, y a veces costaba entenderlo. Y como era muy curioso, fue bajando de rama en rama, hasta acercarse. Entonces vio que aquellas dos luces verdes eran los ojos de un tigre que estaba agachado, mirándolo fijamente.
Pero Pedrito estaba tan contento con el lindo día, que no tuvo ningún miedo.
–¡Buen día, tigre! –le dijo–. ¡La pata, Pedrito!
Y el tigre, con esa voz terriblemente ronca que tiene, le respondió:
–-¡Bu-en día!
–¡Buen día, tigre! –repitió el loro–. ¡Rica papa!… ¡rica, papa!… ¡rica, papa!…
Y decía tantas veces «¡rica papa!» porque ya eran las cuatro de la tarde, y tenía muchas ganas de tomar té con leche. El loro se había olvidado de que los bichos del monte no toman té con leche, y por esto lo convidó al tigre.
–¡Rico té con leche! –le dijo–. ¡Buen día, Pedrito!… ¿Quieres tomar té con leche conmigo, amigo tigre?
Pero el tigre se puso furioso porque creyó que el loro se reía de él, y además, como tenía a su vez hambre, se quiso comer al pájaro hablador. Así que le contestó:
—¡Bue-no! ¡Acérca-te un po-co que soy sor-do!
El tigre no era sordo; lo que quería era que Pedrito se acercara mucho para agarrarlo de un zarpazo. Pero el loro no pensaba sino en el gusto que tendrían en la casa cuando él se presentara a tomar té con leche con aquel magnífico amigo. Y voló hasta otra rama más cerca del suelo.
–¡Rica, papa, en casa! –repitió gritando cuanto podía.
–-¡Más cer-ca! ¡No oi-go! -respondió el tigre con su voz ronca.
El loro se acercó un poco más y dijo:
–¡Rico, té con leche!
–-¡Más cer-ca to-da-vía! –repitió el tigre.
El pobre loro se acercó aún más, y en ese momento el tigre dio un terrible salto, tan alto como una casa, y alcanzó con la punta de las uñas a Pedrito. No alcanzó a matarlo, pero le arrancó todas las plumas del lomo y la cola entera. No le quedó una sola pluma en la cola.
–¡Toma! –rugió el tigre–. Anda a tomar té con leche…
El loro, gritando de dolor y de miedo, se fue volando, pero no podía volar bien, porque le faltaba la cola que es como el timón de los pájaros. Volaba cayéndose en el aire de un lado para otro, y todos los pájaros que lo encontraban se alejaban asustados de aquel bicho raro.
Por fin pudo llegar a la casa, y lo primero que hizo fue mirarse en el espejo de la cocinera. ¡Pobre Pedrito! Era el pájaro más raro y más feo que puede darse, todo pelado, todo rabón, y temblando de frío. ¿Cómo iba a presentarse en el comedor, con esa figura? Voló entonces hasta el hueco que había en el tronco de un eucalipto y que era como una cueva, y se escondió en el fondo, tiritando de frío y de vergüenza.
Pero entretanto, en el comedor todos extrañaban su ausencia:
–¿Dónde estará Pedrito? –decían.
Y llamaban:
–¡Pedrito! ¡Rica, papa, Pedrito! ¡Té con leche, Pedrito!
Pero Pedrito no se movía de su cueva, ni respondía nada, mudo y quieto. Lo buscaron por todas partes, pero el loro no apareció. Todos creyeron entonces que Pedrito había muerto, y los chicos se echaron a llorar.
Todas las tardes, a la hora del té, se acordaban siempre del loro, y recordaban también cuánto le gustaba comer pan mojado en té con leche. ¡Pobre Pedrito! Nunca más lo verían porque había muerto.
Pero Pedrito no había muerto, sino que continuaba en su cueva sin dejarse ver por nadie, porque sentía mucha vergüenza de verse pelado como un ratón. De noche bajaba a comer y subía enseguida. De madrugada descendía de nuevo, muy ligero, e iba a mirarse en el espejo de la cocinera, siempre muy triste porque las plumas tardaban mucho en crecer.
Hasta que por fin un día, o una tarde, la familia sentada a la mesa a la hora del té vio entrar a Pedrito muy tranquilo, balanceándose como si nada hubiera pasado. Todos se querían morir, morir de gusto cuando lo vieron bien vivo y con lindísimas plumas.
–¡Pedrito, lorito! –le decían–. ¡Qué te pasó, Pedrito! ¡Qué plumas brillantes que tiene el lorito!
Pero no sabían que eran plumas nuevas, y Pedrito, muy serio, no decía tampoco una palabra. No hacía sino comer pan mojado en té con leche. Pero lo que es hablar, ni una sola palabra.
Por eso, el dueño de casa se sorprendió mucho cuando a la mañana siguiente el loro fue volando a pararse en su hombro, charlando como un loco. En dos minutos le contó lo que le había pasado: un paseo al Paraguay, su encuentro con el tigre, y lo demás; y concluía cada evento, cantando:
–¡Ni una pluma en la cola de Pedrito! ¡Ni una pluma! ¡Ni una pluma!
Y lo invitó a ir a cazar al tigre entre los dos.
El dueño de la casa, que precisamente iba en ese momento a comprar una piel de tigre que le hacía falta para la estufa, quedó muy contento de poderla tener gratis. Y volviendo a entrar en la casa para tomar la escopeta, emprendió junto con Pedrito el viaje al Paraguay. Convinieron en que cuando Pedrito viera al tigre, lo distraería charlando, para que el hombre pudiera acercarse despacito con la escopeta.
Y así pasó. El loro, sentado en una rama del árbol, charlaba y charlaba, mirando al mismo tiempo a todos lados, para ver si veía al tigre. Y por fin sintió un ruido de ramas partidas, y vio de repente debajo del árbol dos luces verdes fijas en él: eran los ojos del tigre.
Entonces el loro se puso a gritar:
–-¡Lindo día!… ¡Rica, papa!… ¡Rico té con leche!… ¿Quieres té con leche?…
El tigre enojadísimo al reconocer a aquel loro pelado que él creía haber muerto, y que tenía otra vez lindísimas plumas, juró que esa vez no se le escaparía, y de sus ojos brotaron dos rayos de ira cuando respondió con su voz ronca:
–-¡Acér-ca-te más! ¡Soy sor-do!
El loro voló a otra rama más próxima, siempre charlando:
–¡Rico, pan con leche!… ¡ESTÁ AL PIE DE ESTE ÁRBOL!…
Al oír estas últimas palabras, el tigre lanzó un rugido y se levantó de un salto.
–-¿Con quién estás hablando? —bramó–. ¿A quién le has dicho que estoy al pie de este árbol?
–¡A nadie, a nadie! –gritó el loro–. ¡Buen día, Pedrito!… ¡La pata, lorito!…
Y seguía charlando y saltando de rama en rama, y acercándose. Pero él había dicho: está al pie de este árbol para avisarle al hombre, que se iba arrimando bien agachado y con la escopeta al hombro.
Y llegó un momento en que el loro no pudo acercarse más, porque si no, caía en la boca del tigre, y entonces gritó:
–¡Rica, papa!… ¡ATENCIÓN!
–-Más cer-ca aún! –rugió el tigre, agachándose para saltar.
–¡Rico, té con leche!… ¡CUIDADO, VA A SALTAR!
Y el tigre saltó, en efecto. Dio un enorme salto, que el loro evitó lanzándose al mismo tiempo como una flecha en el aire. Pero también en ese mismo instante el hombre, que tenía el cañón de la escopeta recostado contra un tronco para hacer bien la puntería, apretó el gatillo, y nueve balines del tamaño de un garbanzo cada uno entraron como un rayo en el corazón del tigre, que lanzando un bramido que hizo temblar el monte entero, cayó muerto.
Pero el loro, ¡qué gritos de alegría daba! Estaba loco de contento, porque se había vengado -¡y bien vengado!- del feísimo animal que le había sacado las plumas!
El hombre estaba también muy contento, porque matar a un tigre es cosa difícil, y, además, tenía la piel para la estufa del comedor.
Cuando llegaron a la casa, todos supieron por qué Pedrito había estado tanto tiempo oculto en el hueco del árbol, y todos lo felicitaron por la hazaña que había hecho.
Vivieron en adelante muy contentos. Pero el loro no se olvidaba de lo que le había hecho el tigre, y todas las tardes, cuando entraba en el comedor para tomar el té, se acercaba siempre a la piel del tigre, tendida delante de la estufa, y lo invitaba a tomar té con leche.
–¡Rica, papa!… –le decía–. ¿Quieres té con leche?… ¡La papa para el tigre!
Y todos se morían de risa. Y Pedrito también.
Horacio Quiroga (Salto, Uruguay, 1878 – Buenos Aires, Argentina, 1937)
FIN
Horacio Silvestre Quiroga Corteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 - Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937), cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo-argentino. Fue el maestro del cuento latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista. Sus relatos breves, que a menudo retratan a la naturaleza como enemiga del ser humano bajo rasgos temibles y horrorosos, le valieron ser comparado con el estadounidense Edgar Allan Poe

Preguntas:
1.    Entre las siguientes opciones, ¿cuál es la que define el Loro Pelado como un texto narrativo?

a)    Que el personaje sea un animal
b)    Que es narrado en tercera persona
c)    La introducción de diálogos
d)    La secuencia de los hechos relatados

2.    Responde. ¿Por cuál de las siguientes razones pedrito dejó la vida salvaje  se convirtió en un animal doméstico?

a)    Porque lo cazaron para convertirlo en mascota
b)    Porque una familia lo curó  lo alimentó
c)    Porque los humanos lo salvaron de un tigre
d)    Porque descubrieron que podía hablar

3.    Teniendo en cuenta la problemática que Horacio Quiroga plantea en cuento, escribe un párrafo en el que expongas:

a)    Una reflexión sobre la domesticación de un animal salvaje
b)    Tu posición respecto a cambiar el hábitat de un animal.

4.    ¿Crees que domesticar un animal es una forma de acelerar su evolución? ¿por qué?

5.    ¿Es bueno para los animales como los loros o los micos abandonar su hábitat silvestre para convivir con los humanos?

Actividad # 2.
Investiga las siguientes preguntas:

1.    ¿Por qué se caracteriza el realismo?
2.    ¿En qué siglo y aproximadamente en qué años se desarrolla el realismo?
3.    ¿Quién propone el término “realismo” y por qué?
4.    En arte, ¿Qué significaba el realismo?
5.    ¿Por qué se caracteriza el realismo social, y quien lo representa?
6.    ¿Qué línea intentan seguir los escritores realistas

Actividad # 3.
1.    Lee estos fragmentos de novelas de Gabriel García Márquez y di si cada uno te parece un episodio: ¿real o imaginario? ¿verosímil o inverosímil?

Rectángulo redondeado: Una tía de Úrsula, [...], tuvo un hijo que pasó toda la vida con unos pantalones englobados y flojos, y que murió desangrado después de haber vivido cuarenta y dos años en el más puro estado de virginidad, porque nació y creció con una cola cartilaginosa en forma de tirabuzón y con una escobilla de pelos en la punta. Una cola de cerdo que no se dejó ver nunca de ninguna mujer, y que le costó la vida cuando un carnicero amigo le hizo el favor de cortársela... 
Cien años de soledad

Rectángulo redondeado: ...entró el egregio general de división Rodrigo de Aguilar en bandeja de plata, puesto cuan largo fue sobre una guarnición de coliflores y laureles, macerado con especias, dorado al horno, [...], catorce libras de medallas en el pecho y una ramita de perejil en la boca, listo para ser servido en banquete de compañeros ante la petrificación de horror de los invitados. 
El otoño del patriarca

Rectángulo redondeado: El general ordenó establecer en cada provincia una escuela gratuita para enseñar a barrer, cuyas alumnas fanatizadas por el estímulo presidencial siguieron barriendo las calles después de haber barrido las casas y luego las carreteras y los caminos vecinales, de manera que los montones de basura eran llevados y traídos de una provincia a la otra sin saber qué hacer con ellos, en procesiones oficiales con banderas de la patria y grandes letreros de Dios guarde al purísimo que vela por la limpieza de la nación. 
El otoño del patriarca

2.    Lee           el         primer párrafo           del      artículo          "Literatura     y          realidad":

a)  ¿A quién       crees  que     se        refiere el        autor con       las       palabras nuestra y            nosotros?
b)  Rellena         el         siguiente       cuadro:


Lector europeo
Caribe
Río
Danubio

Tempestad, lluvia

5 meses


3.    Estas palabras aparecen en el texto. ¿Sabes qué significan? Puedes utilizar el diccionario para averiguarlo. Comprueba si es correcto en la puesta en común con el resto de la clase.

Rectángulo redondeado: Estigma   Sacudida   Invulnerable    Prófugo 
Reja    Estampido   Profusa    Sincretismo
Lava    Aguacero   Encrucijada    Recorte

4.    Elige ocho de las palabras del ejercicio anterior y escribe una frase con cada una.

5.    A continuación, haz una primera lectura del artículo, subraya las palabras que no conoces. Después en grupos de tres trabajamos el vocabulario, intercambiando información, sugerencias e infiriendo el significado con ayuda del contexto. Puesta en común con toda la clase. El profesor/a aclarará las dudas.

6.    Vuelve a leer el artículo y escribe cada palabra del recuadro del ejercicio 3 en su lugar. Cuidado: puede que tengas que cambiar la forma.

7.    Haz una lista con los ejemplos que relata García Márquez que demuestran que la realidad supera la ficción (por ejemplo: el arroyo con agua hirviendo donde se hacían huevos duros)

8.    Responde a estas preguntas y comparte tus opiniones con tus compañeros:

a)  ¿Qué te parece más increíble: las anécdotas que cuenta en el artículo o los episodios de sus novelas?
b)  La literatura de Gabriel García Márquez entra dentro del movimiento llamado realismo mágico o lo real maravilloso. ¿Puedes explicar ahora por qué se le llama así?

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